Dejar de conducir en la tercera
edad : ¿es difícil de aceptar?
Lista de autores
1º Autor
Josefina Soler Carrera
2º Autor
Francesca Centelles Mañosa
3º Autor
Teresa Tomas Bertrán
4º Autor
Carolina Rubio Jovani
5º Autor
Lidia Busquets
Poblet
Objetivos
La autonomía que ofrece el
automóvil hace que nuestros mayores conduzcan hasta edades avanzadas. El
objetivo de nuestro estudio es valorar sus hábitos de conducción y la
repercusión social y emocional de tener que abandonar dicha actividad.
Material y métodos
Estudio descriptivo. Ámbito
urbano. Muestra aleatoria estratificada por grupos de edad de 216 varones
conductores/exconductores mayores de 64 años
inscritos en nuestro Centro. Entrevista y revisión de historias clínicas
Edad media 75(DE:6.8) años.
Los exconductores 76(35%) presentaban peor autopercepción de salud (p=0.02)
y mayor dependencia (p=0.00) que los conductores. La
edad media en abandonar la conducción era de 73(IC95%:71.2-74.5, rango:60-94)
años, el motivo principal era médico en un 35%(28), un 12%(9) se arrepentía de
su decisión, un 20%(15) consideraba que había empeorado su calidad de vida, un
43%(33) había abandonado alguna actividad al no disponer de vehículo, un
25%(19) refería que le había repercutido emocionalmente, siendo el sentimiento
de pérdida el más prevalente [63%(12)], en un 63%(58)
la familia les acompañaba cuando precisaban desplazamientos en coche . Respecto
a los conductores: un 29%(41) utilizaba su vehículo diariamente, un 70%(98)
evitaba conducir de noche, un 59%(82) situaciones de tráfico denso y un 26%(37)
circular por lugares desconocidos.
Conclusiones
Nuestros conductores
ancianos son prudentes y evitan situaciones que entrañan peligro o inseguridad.
El hecho de abandonar la conducción genera emociones negativas en un número
considerable de pacientes. Enfermería debería ayudar a nuestros mayores a
conseguir una conducción segura, detectar “duelos” y acompañarles en esta nueva etapa de la vida
de mayor dependencia.