A partir del año que viene, Cantabria aplicará de manera general la jubilación forzosa a los 65 años, según ha afirmado el gerente del SCS, que esperará a consensuar el plan de recursos humanos pendiente.
El Servicio Cántabro de Salud (SCS) quiere desarrollar el Estatuto Marco y comenzar a negociar con los sindicatos un Plan de Ordenación de Recursos Humanos que contempla, además de la jubilación obligatoria a los 65 años, la carrera profesional, las vacaciones y el modelo retributivo. “Será tan grande como acordemos, en su momento, la Administración sanitaria y los sindicatos”, ha adelantado el director gerente del Servicio Cántabro de Salud, José Alburquerque. El gerente respeta el modelo catalán específicamente centrado en el tema de la jubilación, pero advierte de que Cantabria quiere negociar más cosas.
A pesar de las dificultades existentes entre centrales y Administración, ha señalado que “sentarse a una mesa a hablar siempre es bueno. Es verdad que no parece ahora el mejor momento, pero a mí me gustaría empezar el ejercicio entrante hablando de un nuevo plan de recursos humanos, que es absolutamente necesario”.
Reuniones
Será un “documento dinámico, y no hay que descartar que se comience a negociar en breve, pues las mesas de negociación están permanentemente abiertas. Hay temas más urgentes en otras mesas, pero en el caso de las jubilaciones la verdad es que hay que comenzar a tomar decisiones, tal y como están haciendo otras autonomías”.
Cantabria, en principio, no perjudicará a los que ahora mismo tienen 65 años de edad o más, pero la idea es jubilar a los 65 años sin excepciones, salvo en los casos en que no se hayan conseguido los años necesarios para tener derecho a una pensión.
“Queremos alcanzar ese plan de manera consensuada con las centrales, y luego rebajar ya la edad de jubilación de los 70 a los 65 años”.
Con todo, el director gerente del SCS tiene claro que la rebaja de la jubilación en Cantabria será una realidad a lo largo de 2005.
En cuanto a la cobertura de las plazas que dejen libres los profesionales retirados, ha manifestado que “se hará siempre que las necesidades asistenciales lo exijan”.
Diversidad autonómica
El mapa autonómico está resultando dispar en la aplicación de la jubilación forzosa a los 65 años. De las cinco comunidades que han formalizado la nueva situación, Cataluña, Andalucía, Valencia y, ahora, Cantabria, la aplicarán a rajatabla, aunque con diferentes matices. En el lado opuesto se encuentra Madrid, que generalizará la prórroga de la vida en activo. Más laxa es aún la política de Extremadura, que amplía la edad de jubilación “por sistema”. Entre las regiones que estudian su regulación, la tónica es similar: el País Vasco y Navarra seguirán los pasos de la capital, mientras que Asturias propone generalizar la jubilación, tal como marca el Estatuto Marco. Castilla y León no se define y muestra “cautela”.