La principal apuesta del protocolo es la detección precoz, por lo que se preguntará en las consultas a todas las mujeres si son víctimas de violencia doméstica.
E.P., Santander.- Tres centros de Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud (SCS) va a poner en marcha un Protocolo de Actuación Sanitaria ante los malos tratos. Después de la experiencia piloto en esos tres centros, se extenderá progresivamente a todos los centros de salud de la región a lo largo de los dos próximos años. El protocolo, elaborado por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno regional con la colaboración de profesionales sanitarios, organizaciones expertas en malos tratos y la Dirección General de la Mujer, pretende detectar los casos de violencia de género y prestar ayuda “confidencial y profesional” a las víctimas.
En total se formará a 93 profesionales que dedicarán tres jornadas, en su horario laboral de mañana, a asistir al curso. El coste de esta primera actuación asciende a 23.000 euros, en el que se incluyen también las horas que habrá que abonar para sustituir a los participantes en sus horas de trabajo, según anunciaron en su presentación el responsable de Salud Pública, Santiago Rodríguez, y la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Charo Quintana.
Los tres primeros centros en implantarlo serán los de Campoo, Suances y Colindres, y el primer paso será la participación de los profesionales sanitarios (médicos de familia, enfermeros, pediatras y matronas) y trabajadores sociales en cursos de sensibilización y formación. Esta fase de “pilotaje” en los tres centros seleccionados durará seis meses, durante los cuales se incorporarán al protocolo las mejoras que se vayan diseñando en función de las necesidades detectadas en su aplicación.
La puesta en marcha de este protocolo era una de las medidas contempladas en el Plan de Salud para las Mujeres 2004-2007, que se propone llegar a detectar al menos el 60 por ciento de los casos de malos tratos desde los servicios sanitarios. Para ello, se preguntará en las consultas a todas las mujeres si son víctimas de violencia y se ofrecerá ayuda a las que sufran malos tratos.
Apuesta por la detección precoz
La principal apuesta del protocolo, además de prestar apoyo y ayuda profesional a las víctimas, es la detección precoz, “lo más costoso, pero también lo más eficaz”, en palabras de Santiago Rodríguez. Según dijo la consejera, se quiere, sobre todo, “detectar tempranamente la violencia escondida” y conseguir ser “perspicaces para detectar” los malos tratos “lo suficientemente temprano” para que la mujer no haya llegado a perder su salud y su autoestima hasta un punto en que “los obstáculos para abandonar la relación de violencia sean excesivamente difíciles”.
Una vez detectados los casos, los profesionales se encargarán de apoyar a las víctimas para “encarar con éxito el difícil proceso” que conlleva salir de la relación de violencia y se les facilitará a las mujeres “confidencialidad”, seguridad y la garantía de “no sentirse juzgadas”.
Para poder cumplir con esos propósitos, se ha incrementado el personal, se ha reforzado la asistencia de salud mental y se ha incorporado la atención a los malos tratos en la cartera de servicios. A juicio de Santiago Rodríguez, Atención Primaria es el mejor punto de detección de la violencia, dado que la mayor parte de las mujeres acude a su médico en el primer año de malos tratos por distintos síntomas que han de servir de “alarma” de lo que está ocurriendo.
Además, para que las mujeres conozcan la existencia de recursos para ayudarlas, se colgarán carteles en los centros de salud a medida que se vaya implantando en ellos el protocolo.