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» Reportaje sobre la situación actual de la Sanidad en Cataluña
Esta noticia se publicó el 9 de December de 2005 y está archivada en Cataluña.

Revista Médica, Marta Baeza. DE LA GENERALITAT A LOS AYUNTAMIENTOS

El modelo sanitario catalán no escapa de las peculiaridades políticas que presenta la región. Así pues, la autonomía, que ha destacado tradicionalmente por una organización más descentralizada y una gestión aparentemente más vanguardista, se rige por una fórmula en la que se separan la compra, la planificación y la provisión de servicios sanitarios. Esto se materializa en la aparición de ciertos organismos propios de esta Consejería de Salud (Instituto Catalán de la Salud) y en la asunción de un papel novedoso por parte del Servicio Catalán de la Salud (CatSalud), que lo distingue de sus homónimos del resto de las autonomías. El siguiente paso previsto es seguir descentralizando, según explican algunos responsables, es decir, transferir competencias desde la Generalitat a los ayuntamientos.

El Servicio Catalán de la Salud (CatSalud) corresponde a lo que sería el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) o al Servicio de Salud de Andalucía (SAS). Sin embargo, su organización y competencias difieren en determinados aspectos del resto de autonomías. Según explica su director, Carles Manté, debido a una realidad histórica distinta al resto del territorio español en la que tradicionalmente existía un movimiento de mutuas muy potente y en la que había hospitales benéfico particulares de titularidad pública municipal, el sistema sanitario catalán se configuró de una manera especial.

Así pues, la Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña adjudicó al Departamento de Salud las políticas y la planificación sanitaria; y al Servicio Catalán de la Salud, la financiación y el aseguramiento de la equidad y el acceso al catálogo de prestaciones a través de la compra de servicios a los proveedores. El director de CatSalud manifiesta que, “respecto a la provisión, nos fue muy útil conservar la diversidad de entidades, ya que así se genera una cierta competencia interna y una mejora de la eficiencia”.

Nuevo proceso transferencial

Han pasado más de 20 años desde las transferencias y ahora el Departamento de Salud catalán se enfrenta a un nuevo traspaso: de la Generalitat a los ayuntamientos. El territorio se ha dividido en 35 partes y se está desarrollando la creación de consorcios en los que las decisiones se adoptarán entre los responsables autonómicos y los municipales. “Existen competencias compartidas, por ejemplo la salud pública, y otras en las que todo el peso recae en la comunidad, como en la asistencia. Sin embargo, la decisión de prioridades, objetivos, etc., se hará a medias”, señala Manté.

A su vez, esta división provocará un cambio en la forma de financiación de los proveedores y se pasará a un sistema de pago capitativo. Este supondrá la adjudicación de una bolsa presupuestaria a cada conjunto de entidades que trabajan en cada una de las áreas territoriales para que se lo administren como crean conveniente. De esta manera, asegura Manté, “se evitará la duplicidad de recursos, se potenciará la coordinación entre el primer nivel asistencial y el segundo, etc. Es decir, se mejorará la eficiencia del sistema”.

Distorsiones en el mundo laboral

No obstante, de cara a los profesionales, la descentralización y la creación de la competencia implican cierta dispersión de fórmulas de contratación, lo que ha creado ciertas distorsiones y disfuncionalidades, como por ejemplo a la hora de encontrar facultativos de ciertas especialidades. Una de las peculiaridades catalanas es que la gran mayoría del personal sanitario, en contraposición con otras regiones, es laboral, no estatutario. Para solventar todas las dificultades y las diferentes condiciones laborales, se está desarrollando un plan de acción que pretende, en palabras del responsable de CatSalud, “homogeneizar las condiciones de todos los profesionales”. “Esto no quiere decir que todo el personal se convierta en estatutario o que exista un convenio único, sino que tengan las mismas características de acceso al sistema, movilidad, flexibilidad de la carrera profesional, retribuciones, etc.”, añade.

Las variables de autonomía en la gestión y diversidad de modelos también se reflejan en la carrera profesional, ya que la mayoría de los organismos catalanes ya la han desarrollado, pero falta establecer unos criterios comunes. Para llegar a lo que se llama Acuerdo Marco, CatSalud está negociando con todos los sectores sociales para extender este proyecto a todos los proveedores y para que sea homogéneo para todos los sanitarios.

Hospitales de proximidad y reforma de infraestructuras

En cuanto a infraestructuras, está prevista una inversión entre 2004 y 2012 de 3.300 millones de euros, lo que supone la reforma o creación de nueve hospitales y también el desarrollo de 190 centros de AP, 17 sociosanitarios y 19 de salud mental. Esto implica un total, en palabras del director de CatSalud, de 800 actuaciones.

En el área de urgencias también se pretende incidir de manera muy particular. Para ello, se potenciarán los centros de atención continuada, puesto que “la mayoría de lo que se atiende en este departamento no son emergencias, sino atención continuada”, argumenta. Para ello, se destinarán los recursos necesarios para atención primaria, de tal manera que estos casos se atiendan en este nivel asistencial.

A su vez, los hospitales de proximidad son otro de los modelos que Cataluña entiende como eficientes. Estos centros contarán con urgencias, consultas externas, cirugía mayor ambulatoria, etc.

Transporte sanitario y rehabilitación

En enero de 2006, Carlos Manté explica que hay dos proyectos importantes que se pondrán en marcha: la creación de un nuevo modelo de transporte sanitario que permita la homogeneización de este recurso en toda la región, y un proyecto para extender la rehabilitación a nuevos colectivos y regiones para todo Cataluña, incluidos los enfermos crónicos.

A este último grupo de pacientes también le afecta de manera positiva la creación de una Agencia de la Dependencia. La Consejería de Salud ha llegado un acuerdo con la de Bienestar Social para promover actividades que favorezcan la atención a este problema. Con la fórmula de agencia se pretende, indica Manté, incidir también en cuanto a la prevención en el área de la salud pública. Así pues, continúa, en Cataluña habrá tres agencias que darán un impulso a la Sanidad de la región: Salud Pública, Dependencia y Asistencia (que corresponde al Servicio Catalán de la Salud).

Otro de los retos de los responsables políticos es la creación de los planes directores para alguna de las enfermedades más prevalentes, como las de Oncología, Cardiología, Psiquiatría o Geriatría. De esta manera, asevera el director de CatSalud, se podrán focalizar las prioridades en cada una de ellas y abordar su asistencia desde la prevención. Para ello, se creará la figura del gestor de casos, que podrá evaluar cada proceso diagnóstico, intervenir en las agencias y asegurar la coordinación entre los niveles asistenciales.

ICS: EN PLENA MODERNIZACION ORGANIZATIVA

En 1983 se crea el Instituto Catalán de la Salud (ICS) como una entidad gestora de la Seguridad Social y de los servicios y prestaciones sanitarias de la Generalitat de Cataluña. Esto le convierte en el mayor proveedor de la asistencia para los catalanes, con un equipo humano de más de 35.000 personas y un presupuesto que representa el 7,5 por ciento del de la Administración regional. Incluye aproximadamente la atención primaria para el 80 por ciento de la población, y controla ocho hospitales de todo el territorio, lo que supone un 30 por ciento de las camas y un 50 por ciento de la alta complejidad y la docencia y una parte muy importante de la investigación. Sin embargo, respecto a los recursos de salud mental, sólo maneja el 10 por ciento, y en el área sociosanitaria, nada.

Este servicio de provisión convive con otro que engloba varias fórmulas jurídicas y de gestión: consorcios, fundaciones, hospitales de la Cruz Roja, etc. Según explica Raimon Belenes, director gerente del ICS, estas suelen regirse por soluciones jurídicas públicas y, en un 95 por ciento, están financiadas con dinero de la Generalitat. Carlos Manté, director de CatSalud, manifiesta que la diversidad de proveedores supone la potenciación de la innovación en la gestión y organización, ya que se crear cierta competencia interna.

Ley de Modernización

Una de las diferencias fundamen-tales entre ambos modelos, aparte de que en el ICS el personal es estatutario y en el resto es laboral, se refiere a que el primero se conforma como una Administración pública pura. Según su responsable, “se ha quedado como una entidad gestora de la Seguridad Social, lo que implica una gestión menos moderna y eficiente”.

“Este es un hecho totalmente atípico, porque todas las autonomías, cuando recibieron las transferencias, configuraron un servicio regional de salud mediante la fórmula de organismo autónomo o empresa pública; mientras que Cataluña, que paradójicamente siempre ha sido considerada dentro del Estado español como la comunidad con un mayor nivel de modernización, no transformó la fórmula”, continúa.

Sin embargo, parece que llega el momento del cambio. Este organismo está preparando la Ley para la Modernización del ICS con el objetivo de transformarse en un servicio de provisión pública con la fórmula jurídica de empresa pública y, por tanto, poder llevar a cabo una gestión más moderna y flexible. El modelo que están siguiendo los responsables de este cambio es el vasco, afirma Belenes. El próximo verano parece ser la época en la que se espera su aprobación.

Ocho años sin inversiones

La demora de esta remodelación es argumentada por el responsable del ICS en base a una falta de “voluntad política”. “Uno de los problemas con el que nos encontramos es que el anterior Gobierno dejó de invertir en los centros que dependían del ICS en los ocho años anteriores, aunque no en el resto”, indica. En consecuencia, esta entidad se encuentra actualmente con “una situación de absoluta descapitalización” que se está intentando solventar.

El año pasado se desarrolló un plan para invertir en los próximos ocho años casi 1.000 millones de euros, “con lo cual se recuperaría el tiempo perdido”, en palabras de Belenes. Las obras de remodelación están afectando a los ocho hospitales que dependen del ICS y particularmente destacan por la importancia de la renovación el Hospital Vall d’Hebron y Bellvitge y, más especialmente, el Dr. Josep Trueta y Viladecans, que remodelarán el 90 por ciento de sus estructuras.

A su vez, el director gerente del ICS explica que las plantillas se están sometiendo a un proceso de mejora. “Se han hecho ya dos planes de choque de atención primaria, que han supuesto la contratación de 300 personas en estos dos años de legislatura. El año que viene pondremos en marcha un tercer proyecto de este tipo”, señala.

Además, según sus palabras, se están reequipando los centros del Instituto Catalán de la Salud, de tal forma que “en dos años se va a incorporar el mismo número de equipos médicos que en los últimos diez”. Así pues, las distintas actividades planeadas para el ICS se conforman como uno de los retos principales del Departamento de Salud catalán.

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