Contempla, asimismo, que los méritos que serán evaluados para determinar el encuadramiento de un profesional en un grado estarán relacionados con la actividad asistencial y el compromiso con la organización, las competencias profesionales y los conocimientos, así como la participación en la docencia y en la investigación.
EL MEDICO INTERACTIVO, Oviedo.- El Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) ha remitido a los sindicatos del sector una propuesta de carrera profesional estructurada en cuatro niveles, voluntaria y homologable en todo el SNS. Además contempla la reversibilidad respecto a los niveles conseguidos y establece que los méritos tenidos en cuenta para el acceso a un nivel no podrán utilizarse para el acceso a otro. Según afirman los responsables de la Administración autonómica, el objetivo es “profundizar en la mejora de la calidad de los servicios públicos, incrementando los niveles de eficacia y eficiencia de los mismos”.
El ámbito de aplicación del sistema de carrera profesional incluye a los licenciados y diplomados, incluidos en los artículos 6 y 7 de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias que tengan una vinculación estatutaria de carácter fijo y que se encuentren adscritos a las instituciones y centros sanitarios del Servicio de Salud. En un comunicado, el Sespa, afirma que la propuesta recoge la normativa estatal en la materia, derivada de la Ley de Ordenación de las Prestaciones Sanitarias, aprobada en 2003, que concede desde su entrada en vigor un plazo de cuatro años a las administraciones sanitarias para su aplicación. “El marco jurídico está definido además por el Estatuto marco para el personal estatutario de los Servicios de Salud, aprobado en 2003 y la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud”.
La carrera profesional que propone la administración será voluntaria, accesible (sin limitación o números clausus en cada uno de los grados), con tratamiento individualizado, de manera que cada profesional podrá determinar su encuadramiento y ritmo de progresión. Además será homologable en todo el Sistema Nacional de Salud y estandarizada, “es decir, que los criterios de evaluación para la progresión serán objetivados, conocidos, transparentes y válidos, con el objetivo de evitar cualquier subjetividad en el proceso”, según afirman sus responsables.
La carrera será reversible respecto a los niveles conseguidos y los méritos tenidos en cuenta para el acceso a un nivel no podrán utilizarse para el acceso a otro. El encuadramiento en un determinado nivel de carrera o el cambio del mismo “no implica cambio en el puesto de trabajo ni en la actividad que desarrolla el profesional”. En cuanto a su estructura, constará de cuatro niveles consecutivos a los que se accederá en función de un número de años mínimo de ejercicio profesional. Para el acceso al primer grado será necesaria la acreditación de cinco años de ejercicio profesional como personal estatutario con plaza en propiedad. En el caso de los licenciados serán necesarios 12 años para acceder al segundo tramo, 20 para el tercero y 25 para el cuarto. Los diplomados necesitarán 14 años para acceder al segundo grado, 22 para el tercero y 28 para el cuarto.
Los méritos que serán evaluados para determinar el encuadramiento de un profesional en un grado estarán relacionados con la actividad asistencial y el compromiso con la organización, las competencias profesionales y los conocimientos, así como la participación en la docencia y en la investigación. Una vez implantado el sistema de carrera profesional para licenciados y diplomados el Servicio de Salud “se compromete a diseñar los criterios para el desarrollo de un sistema de promoción profesional tanto para el personal sanitario no afectado por esta norma como para el personal no sanitario del Servicio de Salud”.
Según ha señalado el gerente del Sespa, Juan José Cañas, el Servicio de Salud entiende que la implicación y el desarrollo profesional del personal facultativo “es fundamental” para gestionar eficazmente la actividad sanitaria, “requiriéndose para ello la participación e implicación motivada de dichos profesionales. En consecuencia es imprescindible diseñar un modelo de carrera profesional que contribuya a mejorar cuantitativa y cualitativamente la atención sanitaria, desarrollando aspectos que permitan a los profesionales progresar voluntariamente y de forma individualizada, valorando fundamentalmente su experiencia, conocimientos y habilidades organizativas”.