Carmen Moya, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, ha participado en una reunión con sus homólogos de la Unión Europea, donde el consumo de cannabis y cocaína ha sido el centro de las preocupaciones. En el caso español, Moya ha reiterado que la baja percepción del riesgo entre los jóvenes es el principal problema. Por este motivo, ha abogado por poner el énfasis en las campañas de sensibilización de menores a medio y largo plazo.
EFE, Innsbruck (Austria).- La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, ha expresado la necesidad de sensibilizar a los jóvenes europeos sobre el peligro del cannabis, cuyo consumo ha aumentado en España “de forma preocupante”.
Moya ha asistido en la ciudad austríaca de lnnsbruck a una reunión con los coordinadores de drogas de los 25 países de la Unión Europea (UE), que han debatido sobre el creciente incremento del consumo de cannabis, con índices de consumo encabezados por la República Checa, seguida de Francia, Reino Unido y, en cuarto lugar, España.
Otro de los asuntos tratados en la reunión es la importancia de la llamada “ruta de los Balcanes” como puerta de entrada de la heroína a los países europeos.
Moya ha señalado que en España preocupa sobre todola baja percepción de riesgo del consumo de cannabis en la población de entre 14 y 18 años, al tiempo que ha informado de que hay que promover los tratamientos de desintoxicación y “sobre todo sensibilizar a los jóvenes sobre el peligro a medio y largo plazo”.
Respecto a la cocaína, ha subrayado también el incremento que se ha producido en el consumo y que tiene en el Reino Unido y España los índices más altos de Europa.
Policonsumos:
La delegada ha hecho hincapié en que tanto los usuarios de cannabis como los de cocaína son policonsumidores de otras drogas, sobre todo de alcohol. Moya ha reconocido que hay una mayor demanda de deshabituación en los consumidores de cocaína, aunque se constata un incremento en ambos grupos.
También hay un aumento importante de las urgencias hospitalarias por reacción aguda a sustancias psicoactivas con presencia de cannabis, que pasó de un 7,4 por ciento en 1996 a un 22,8 por ciento en 2002.