Según Marina Geli el sistema sanitario catalán necesita reformas importantes que hay que pactar política y socialmente con los profesionales y los ciudadanos, proponiendo 10 puntos para un gran acuerdo.
elperiodico.com .- La valoración del sistema sanitario de Catalunya es buena, en algunos aspectos muy buena, tanto desde el punto de vista de indicadores y estudios como desde la valoración ciudadana. Sin embargo, tiene debilidades que hay que combatir. El fuerte incremento de la demanda y de las expectativas de los ciudadanos y la constante innovación tecnológica y terapéutica han generado una insuficiencia financiera. Actualmente, el crecimiento anual del PIB sanitario está alrededor del 1%, mientras que el porcentaje del presupuesto anual del Govern es inferior y por tanto insuficiente para cubrir la demanda de las necesidades de la ciudadanía.
En este contexto también han quedado atrapados los propios profesionales sanitarios. El sistema sanitario catalán necesita reformas importantes que hay que pactar política y socialmente con los profesionales y los ciudadanos. Proponemos 10 puntos para un gran acuerdo:
Uno. Pacto por el modelo. Afirmarse en el sistema nacional de salud como base del modelo. Hacer de la salud pública, de la asistencia y de los servicios sociosanitarios las tres prioridades, en igualdad de condiciones. Revisar el papel de las mutuas de accidentes y laborales para fortalecer la salud laboral y también el papel del seguro de salud complementario.
Dos. Pacto por la financiación. El catálogo de prestaciones sanitarias es muy exhaustivo y la innovación es cada día más compleja. El gasto actual es de 1.100 euros por persona y año en el sector público, un 4,7% del PIB. Proponemos llegar en el 2011 a un 5,7%, y a un 7% global de gasto público-privado.
Tres. Pacto por la calidad y la equidad. Es necesario poder seguir, como hemos hecho en estos dos años, capitalizando el sistema con tal de rehacer la falta de planificación de los últimos 10 años –la Catalunya de los seis millones–. Es preciso realizar fuertes inversiones en plantillas, infraestructuras e innovación y reposición tecnológica, para hacer frente a la Catalunya actual –la de los 7,2 millones de tarjetas sanitarias–, y planificar la de los ocho millones, población a la que se prevé llegar en el 2015-2020.
Cuatro. Pacto por la eficiencia. Los recursos son importantes, se está trabajando para que sean superiores a los actuales, pero hay que tener en cuenta que tienen limitaciones. Es preciso encarar las reformas estructurales organizativas y de la función pública y seguir haciendo esfuerzos para un uso racional del sistema, de los medicamentos, y de la tecnología –estos dos últimos representan más de un 30% del presupuesto.
Cinco. Pacto por los valores, por la humanización. La fuerte demanda asistencial, y el necesario uso de las tecnologías ha hecho que, en ocasiones, se pierda el sentido de los valores, de la humanización del trato y el uso correcto de las instalaciones. Ciencia y humanidad son compatibles en un sistema sanitario que tiene como principales funciones curar, cuidar de los pacientes y, también, acompañarlos en el tramo final de la vida. La prioridad es el trato de las personas, no de las enfermedades.
Seis. Pacto para ordenar la demanda. Si bien hoy el principal problema es la oferta inadecuada provocada por los cambios demográficos y científicos, también, o precisamente por este motivo, es necesario abordar una reordenación de la demanda. La demanda sin orden, ilimitada, lleva a la frustración de los ciudadanos y de los profesionales y a una pérdida de calidad del sistema y del trato.
Siete. Pacto con los ciudadanos. Dejar atrás el paternalismo y el trato de los ciudadanos como clientes, consumidores o usuarios y pedir su complicidad como protagonistas y propietarios del sistema. Para buscar recursos económicos, para hacer un buen uso del sistema y para valorar la profesionalidad del personal sanitario. Las asociaciones, los foros de pacientes y de familiares son básicos para llegar a un acuerdo.
Ocho. Pacto con los profesionales. Ante la necesidad de gestión y de organizaciones complejas hay que revisar la participación de los profesionales en la toma de decisiones, en la política sanitaria y en cada centro sanitario. Deben acordarse las mejoras retributivas posibles, las condiciones para el ejercicio de la profesión y del desarrollo profesional. Es necesaria la intervención directa de las organizaciones, los colegios profesionales y los sindicatos como interlocutores.
Nueve. Pacto político. La política sanitaria no ha constituido en los últimos 25 años motivo de confrontación. Ahora es necesario construir un acuerdo que implique tanto a los partidos políticos como a las administraciones. El municipalismo catalán es el gran aliado en el nuevo modelo de proximidad. El grupo mayoritario en la oposición conoce los temas pendientes del pasado, y por tanto, debe participar activamente en el nuevo pacto político.
Y diez. Pacto con los agentes sociales, empresariales y sindicales. El sector sanitario genera empleo creciente y actividad económica directa e indirecta importante. El pacto para la mejora de la financiación permite invertir en mejoras salariales, logrando un incremento de la plantilla, y en innovación y en investigación. El gran proyecto de la biorregión es un buen instrumento, Catalunya puede competir con Estocolmo, Houston, Nueva York, San Diego.
Las organizaciones empresariales, patronales y sindicales apuestan por un sector que no está en crisis, solo está en fase de crecimiento, lo que significa la transformación de los retos en oportunidades reales. Conseguir un acuerdo ambicioso hará posible la consolidación de un sistema sanitario catalán de calidad, moderno, humanizado y sostenible.