La Nueva España, Oviedo, P. Á. «Se está trabajando en ello». Así explicó ayer la Consejería de Salud del Principado el actual estado de tramitación de la denominada declaración de «instrucciones previas», en la que cualquier ciudadano podrá establecer con antelación el tipo de cuidados y tratamientos que desea recibir en los últimos momentos de su vida.
La regulación del citado documento está siendo marcadamente lenta. A principios de mayo de 2001, el por entonces consejero de Salud, Francisco Sevilla, expresó su apoyo al «testamento vital» y precisó que sería aprobado una vez que Asturias recibiera las competencias sanitarias. Con estas declaraciones, el Principado manifestaba su visto bueno a una iniciativa de la Junta de Extremadura que, bajo la denominación «expresión anticipada de voluntades», daba luz verde a un documento en el que se podía expresar a priori el rechazo a tratamientos desproporcionados en caso de muerte inevitable. El documento extremeño invalidaba las voluntades contrarias al ordenamiento jurídico.
El actual equipo directivo de la Consejería ha venido manejando la idea de incluir la declaración de instrucciones previas en la ley de derechos y deberes de los usuarios del sistema de salud regional. Ya en abril de 2005, circulaba por la Consejería un borrador de anteproyecto de ley que preveía ser remitido al Consejo de Gobierno. Ayer, una portavoz de la Consejería indicó que se trataba de «un documento de trabajo».