Acta Sanitaria.- Comienzan a surgir las voces críticas en contra de las prisas por la implantación de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), no sólo porque faltan estudios que avalen su efectividad sino porque va a ser tan bajo su impacto contra la salud que puede contribuir al desprestigio de las vacunas en general.
Dos intervenciones públicas de Juan Gérvas, que se presenta como médico de a pie (de pueblo), han desatado el debate sobre la anunciada vacuna contra el virus del papiloma humano. Una carta al diario ‘El País’ (1 de septiembre) y una ponencia por libre en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo han provocado un auténtico impacto en algunos medios sociales, tanto políticos como cívicos, ante las excesivas prisas por implantar la citada vacuna que, según insiste Gérvas, no se corresponden con los resultados de la ciencia. A su juicio, y después de haberse repasado unos doscientos estudios sobre el particular, no existen datos publicados que avalen la efectividad de tal vacunación. "Si existe alguno sin publicar, que se dé a conocer.
Cifras no verdaderas
Las intervenciones de Juan Gérvas, promotor del Equipo CESCA, no sólo han suscitado el malestar de algunos representantes de la industria farmacéutica sino que, según informa, ha generado una corriente de opinión favorable a sus planteamientos y, en estos momentos, existen foros de mujeres que quieren debatir sobre el tema. Lo que no entiende Gérvas son las prisas de los políticos, que parecen responder más a una campaña de marketing en la que, dice, "se han manejado cifras que, sin ser falsas, no son verdaderas".
Para el médico, se han utilizado cifras globales europeas y no se ha señalado cuál es nuestra realidad. En España, insiste, hay unos 2.000 casos de cáncer de cuello de útero al año y unas 600 muertes por esta causa; es decir, el 99,7% de las mujeres que mueren en España no lo hace por cáncer de cuello de útero. Lo que significa que en España la mortalidad anual es de una dos mujeres por cada cien mil. Además, insiste Gérvas, de entre las 600 mujeres que mueren anualmente por cáncer de cuello de útero, el 80% no se había hecho citología alguna.
Juan Gérvas insiste en que no hay prisas y que debe haber prudencia y transparencia. Por otro lado, "hablar de vacuna contra el cáncer de cuello de útero, es una tomadura de pelo a la salud de las mujeres". Además, "no está demostrada la eficacia en el grupo que se propone vacunar, niñas de 9 a 12 años, pues sólo está demostrada la capacidad inmunogénica, producción de anticuerpos en sangre".
De todos modos, Gérvas, que está dispuesto a rectificar siempre que le presenten datos, considera clave que se establezca el objetivo y que exista la máxima transparecencia. Pero insiste no entender unas prisas que no se corresponden con la ciencia.