Azprensa. Estudios realizados sobre el impacto de la implantación de la vacuna antineumocócica ponen de manifiesto no sólo que no se ha conseguido una disminución de la incidencia de la enfermedad neumocócica invasiva, sino que ha variado el patrón de serotipos, hasta el punto de que algunos analistas se preguntan si no han surgido neumococos asesinos promovidos por la propia vacuna.
Ante la insistencia del Ministerio de Sanidad y Consumo, de plegarse a los intereses promovidos por el marketing destinado a la implantación de una nueva vacuna, en este contra el virus del papiloma humano (VPH), sin que existan estudios concluyentes al respecto, se ha hecho llegar a ACTA SANITARIA las advertencias que en 2001, cuando se autorizó su comercialización, se hicieron en contra de la vacuna neumocócica conjugada heptavalente, así como los resultados que ratifican las precauciones que deberían haberse tenido en cuenta antes de su autorización.
En un estudio publicado en ‘Medicina Clínica’ (2007; 41-45) se recogen los resultados de un trabajo encabezado por Aurelio Barricarte, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y del Instituto de Salud Pública de Navarra, destinado a evaluar el impacto en la incidencia de enfermedad neumocócica invasiva (ENI) en Navarra. Para ello se analizó la incidencia de ENI en niños menores de cinco años entre las semanas 41 de 2000 y 40 de 2005. Las conclusiones de dicho trabajo son que, tras la comercialización de la citada vacuna, "ha cambiado el patrón de serotipos, pero no se ha conseguido el descenso esperado de la incidencia global de ENI".
Presión a los médicos
Al igual que ahora con la VPH, fue un médico de pueblo, Juan Gérvas, quien desde el primer momento, en el año 2001, denunció la presión que se estaba haciendo sobre los médicos y sobre los ciudadanos para la introducción de la vacuna antineumocócica. Pero la estrategia del marketing del laboratorio dio sus frutos, para lo que contó con el aval de la Asociación Española de Pediatría, al tiempo que difundió información en algunos centros educativos infantiles metiendo el miedo en el cuerpo a las madres, a pesar de que el coste de la vacunación podría ascender a 40.000 pesetas (240 euros). Aunque las autoridades ministeriales intervinieron y obligaron al laboratorio a suprimir las falsedades de sus informaciones, al tiempo que pusieron en cuestión los resultados, no lograron evitar que, al final, la Comunidad de Madrid la incluyera en el calendario vacunal.
A la vista de lo ocurrido en aquel momento, desde la Asociación de Economía de la Salud se recomendó que, antes de proponer una nueva valoración de estrategias de vacunación, se realizaran estudios epidemiológicos prospectivos y retrospectivos, que es lo que no se está haciendo con la anunciada vacuna contra el VPH. Es la manera de evitar que los daños colaterales a la sociedad sean mayores que los supuestos beneficios que van a obtenerse.
Remplazo por serotipos más agresivos
En relación con la vacuna antineumocócica, los Servicios Farmacéuticos de Atención Primaria de la Comunidad Valenciana publicaban en junio de 2006 que, cinco años después de la comercialización de la vacuna conjugada heptavalente contra el neumococo, algunos autores advierten de la posibilidad de que se estuviera produciendo en pacientes portadores un fenómeno de remplazo por serotipos no vacunales y, simultáneamente, se publican algunos estudios que documentan aumentos significativos en la incidencia de determinados ENI por serotipos que no incluye la vacuna y, en algunos casos, más agresivos.