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» Respuesta FAECAP al articulo de D.Francesc R Duch del 14-12-2007 en Acta Sanitaria
Esta noticia se publicó el 31 de December de 2007 y está archivada en De la Federación.

La Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP) quiere responder al artículo de Francesc R. Duch “Punto de vista: Reflexiones sobre la prescripción enfermera” que apareció en la revista Acta Sanitaria el 14/12/2008  en los siguientes términos:
Entre los países cuya autorización de la prescripción enfermera se ha acreditado de una utilidad indiscutible están: Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Irlanda y Reino Unido (ninguno de ellos pertenece al tercer mundo)
Estamos totalmente de acuerdo en que la prescripción no es solo farmacológica ni es exclusiva de los médicos. También existe una prescripción enfermera que el Consejo General de Enfermería define como: La capacidad del enfermero/a, en el marco de la dirección, evaluación y prestación de los cuidados de enfermería, de seleccionar, guiados por el criterio profesional, diferentes materiales, productos, dispositivos y medicación encaminados a satisfacer las necesidades de salud del usuario y la población, apoyados por el juicio clínico enfermero y administrados en forma de cuidados.


El uso de medicamentos y productos sanitarios por enfermería debe ir necesariamente precedida de una historia clínica completa, de la exploración del paciente y de la realización de las pruebas complementarias necesarias para llegar a un diagnóstico, que irá seguido de las decisiones y acciones necesarias que conduzcan a la solución del problema. Como consecuencia, el reconocimiento preciso de la prescripción en enfermería, tiene que ampararse en las competencias adquiridas mediante los pertinentes programas de formación, como sucede en los diferentes países donde ya se reconoce dicha facultad y los profesionales enfermeros la aplican.
Además de hacer un diagnóstico clínico previo a la instauración de un tratamiento farmacológico, una vez iniciado un tratamiento, es imprescindible evaluar la respuesta del paciente y seguir su evolución hasta la resolución del proceso que lo motivó, por lo que hay otros profesionales que participan en este proceso y cuya colaboración es imprescindible para lograr el fin último de la prescripción que es la prevención, la curación de una determinada patología en algunos casos o el control de los síntomas en otros.

No todos los medicamentos están sujetos a prescripción médica, y no siempre es necesaria la prescripción individualizada de medicamentos por un médico, como en el caso de las vacunas que se administran en base a calendarios de vacunación determinados por las Autoridades Sanitarias correspondientes y en los que el proceso de petición, conservación, administración y seguimiento lo realizan exclusivamente las enfermeras.

Cuidados enfermeros

Los cuidados enfermeros se caracterizan por tener una dimensión holística (biológica, psicológica, social, cultural y espiritual). El profesional y el paciente colaboran en los cuidados, por lo que los cuidados son individualizados.

 No es lo mismo crecer, vivir, aprender a cuidarse, enfermar, padecer o morir desde una mirada puramente biologicista que desde un enfoque asistencial humanista o de cuidados. Y esto determinará un modelo u otro de asistencia.

 El proceso enfermero complementa lo que hacen los profesionales de otras disciplinas al centrarse en la respuesta humana, es decir, en cómo responde la persona a los problemas médicos, los tratamientos y los cambios en las actividades de la vida diaria. Por todo ello, la NANDA define el diagnóstico enfermero como “el juicio clínico sobre la respuesta de un individuo, familia o comunidad frente a procesos vitales o problemas de salud reales o potenciales”.

 El primer grupo de clasificación de diagnósticos enfermeros (National Conference Group for the Clasificatión  of Nursing Diagnosis) se fundó en 1973 y dio lugar en 1982 a la NANDA. La clasificación de la NANDA es un lenguaje enfermero reconocido internacionalmente y que cumple los criterios establecidos por el Committee for Nursing Practice Information Infrastructure de la American Nurses Asociation. Estos diagnósticos tienen una estructura codificada que sigue las recomendaciones de la Nacional Library of Medicine’s Unified Medical Language System. Está registrada en el Health Level Seven y los diagnósticos enfermeros se han incluido en la SNOMED-CT, que ha sido aceptada como terminología estándar para el U.S. Department of Health and Human Services, la U.S. Consolidated Health Information Iniciative y el United Kingdom’s Nacional Health Service. En España, la mayoría de los sistemas autonómicos de salud la han incluido en sus sistemas de registro para poder evaluar la calidad de los cuidados enfermeros.

Ante un mismo diagnóstico médico, como por ejemplo una diabetes, cada persona puede responder de forma diferente, lo que conducirá a distintos diagnósticos enfermeros como pueden ser los conocimientos deficientes sobre la diabetes, el manejo inefectivo del régimen terapéutico establecido, la negación de la enfermedad o de sus complicaciones o un déficit de autocuidados, por citar algunos ejemplos. Los planes de cuidados derivados de estos diagnósticos no incluyen el uso de fármacos para su resolución y difícilmente vamos a encontrar fármacos autorizados que citen estas patologías como indicación, lo mismo que no hay fármacos autorizados que citen como indicaciones aquellas patologías médicas que no requieren medicamentos para su curación.

Los diagnósticos enfermeros no definen patologías médicas y, por lo tanto, no son comparables. Solamente en aquellos casos en los que el médico es incapaz de poder establecer un diagnóstico más allá del nivel sintomático podemos encontrar coincidencias entre ambos, ya que el síntoma no deja de ser una forma de respuesta al problema de salud.

Las enfermeras pedimos que se autorice el uso de medicamentos y productos sanitarios en los planes de cuidados de aquellos diagnósticos enfermeros que se pueden beneficiar de esta medida y en los que su uso es solamente una más (y no la única) entre las intervenciones incluidas dentro de un plan diseñado y consensuado con el paciente para resolver el problema diagnosticado.

Como ejemplo de diagnósticos NANDA que se pueden beneficiar con el uso de medicamentos y productos sanitarios están: dolor (agudo y crónico), ansiedad, diarrea,  estreñimiento, fatiga, hipertermia, incontinencia fecal, incontinencia urinaria, náuseas, retención urinaria, etc.        

FAECAP
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