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» Creo en una nueva y profunda transformación de la enfermería de atención primaria
Esta noticia se publicó el 15 de February de 2008 y está archivada en Opinión.

« En ella veo su futuro y me gustaría colaborar»
Juan Carlos Olazábal Profesor asociado del Departamento de Medicina de la Universidad de Salamanca. Centro de Salud San Juan. Salamanca

SieteDias.- Una de las aportaciones fundamentales de la reforma de la atención primaria fue el importante rol que asignó a enfermería (DUE). Extensas reflexiones de ideólogos -médicos de familia y «enfermeros comunitarios»-fundamentaron su papel clave como educadores sanitarios de la comunidad y su mayor independencia profesional: necesidad de liberarse de la consulta y yugo médico, negativa a colaborar en tareas administrativas y realización de recetas, consulta propia de enfermería, etc. Bajo mi perspectiva, estas interesantes aportaciones fueron mal planteadas en su praxis. No se desarrolló base jurídica suficiente y tampoco un contexto de armonía interprofesional en el que todos los profesionales implicados se sintieran mejor: se concibió como una reforma «a costa de».

Fueron tiempos de tallbanes y profetas de la ortodoxia, en los que era difícil manifestarse contracorriente. La excomunión cayó sobre los pocos que osaron expresar que la mejoría de un estamento no debía realizarse a expensas de otro y que las funciones abandonadas por los DUE debían recaer sobre otro profesional de apoyo (administrativo, auxiliar de clínica) y no sobre nosotros. Así transcurrieron las dos últimas décadas del siglo XX. Posteriormente, el tema se ha ido diluyendo de forma progresiva, cual estela de barco en la mar.
Creo que el tema de enfermería es uno de los grandes fracasos de la reforma, y me temo que no está en la agenda de la atención primaria porque subyace la idea de que es mejor no tocarlo porque pueden brotar chispas. La realidad es que su papel en muchos centros de salud ha quedado limitado a la extracción de analíticas, administración de inyectables, control rutinario de crónicos y pocas cosas más. Aun reconociendo que se han producido indudables mejoras profesionales, el estatus conseguido se refiere más a las condiciones laborales y se expresa por el hecho de que no pocas DUE hospitalarias se trasladan a atención primaria porque -en su opinión- «se vive mejor». 
Creo que la actual situación de crisis desencadenada por la falta progresiva de médicos de cabecera es una magnífica oportunidad para volver a retomar el tema y situar el papel de la enfermería en atención primaria en el justo lugar que le corresponde. Desde mi perspectiva, más cercano al que en su momento se propugnó que al que en la actualidad ejerce.
Propongo elevar de Inmediato sus remuneraciones, indignas para su nivel de formación y profesionalidad. Las percibo, de algún modo, como segundo sueldo de «ayuda al hogar».

Propongo, de forma paralela e inseparable a lo anterior, establecer como objetivo prioritario la consecución de un mayor grado de capacitación profesional y, como consecuencia, de una mayor asunción de tareas sanitarias y responsabilidades subsiguientes. Creo que la enfermería de atención primaria debe formarse mucho más de lo que lo hace en la actualidad, de forma coordinada con nosotros, sus compañeros, para optimizar resultados y estar mucho mejor capacitada para tomar decisiones ante los enfermos.
Es en esta nueva transformación profunda de la enfermería -mayor capacitación, mayor responsabilidad profesional e Interdependencia con el médico y superior reconocimiento económico y prestigio social- en la que creo, en la que veo su futuro y en la que me gustaría colaborar.
Es a este reto al que animo a mis compañeros DUE, con los que tengo el privilegio y siento el orgullo de compartir mi vida profesional. Lo de recetar, así, aisladamente, lo veo como una cortina de humo, un coger el rábano por las hojas, un sln sentido.

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