Así se ha puesto de manifiesto en un informe elaborado por el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), que subraya que con la edad el mecanismo de termorregulación del cuerpo humano se deteriora y disminuye la sensación de sed, por lo que hay que vigilar que los mayores beban líquidos de forma frecuente (hasta ocho vasos diarios).
El informe subraya también otros factores que inciden en el défitic de hidratación de los mayores, como el consumo de fármacos, las alteraciones cognitivas que merman la capacidad de comunicación o el miedo a la incontinencia urinaria. El mayor riesgo de deshidratación se produce en situaciones de mucho calor y en procesos febriles.