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En Recuerdo de Elvira Garcia Aynat Con ocasión del Congreso de la AEC (celebrado en Archena del 28 al 30 de Octubre del 2004) y con motivo de su 10º Aniversario, recibí un presente que se hacia a cada congresista, un pergamino con el nombre de “Mercedes Milá” Primera Presidenta de la Asociación de Enfermeras Visitadoras Sanitarias de España ( 1934). Recordé entonces que este nombre lo había oído nombrar a mi familia bastantes veces y cuando regresé del congreso fui directamente a informarme, de lo que en relación con nosotros podía tener, si era un familiar o no y entonces confirmé que era amiga y compañera de estudios de mi abuela. Todo ello me hizo pensar que seria interesante recopilar los datos de su historia y hacer un pequeño resumen aqui, que trascribo para vuestro conocimiento, gracias a los documentos guardados en casa, que dan fé de lo que expongo. |
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Mi abuela Elvira García Aynat era hija de una familia acomodada, estuvo casada 7 a 8 años hasta 1925, que se quedó viuda con un hijo. Estuvo viviendo en casa de su padre, hasta que decidió independizarse y para ello se hizo primero “Dama de la Cruz Roja” en 1931 (admisión a la Cruz Roja.pdf), y una vez que terminó y gustándole su trabajo ingresó en la Universidad de Madrid donde obtuvo el titulo de Enfermera en Junio de 1932 (ver titulo.pdf). Posteriormente hizo la oposición de ingreso en Sanidad como Instructora plaza que consiguió con el nº 5 en octubre de 1932 (solicitud de ingreso.pdf).Mas tarde ingresó como Dama de Sanidad Militar en 1940. Desde 1932 hasta 1936 Trabajo en Sigüenza en el Centro Secundario de Higiene junto a Doctor Najera (ver foto del equipo a la puertas del centro.pdf), que fue el que asesoró a Mercedes Milá y a mi abuela en la creación de la 1º Asociación Profesional de Enfermeras Visitadoras.( Ver carnet de mi abuela, fechado en 1955 con la firma de Mercedes Mila como presidenta.pdf) (ver la funda del carnet.pdf).
En Agosto de 1936, cuando se declaró la guerra, mi abuela causó baja en su puesto por “desafecta” al régimen con pérdida de todos sus derechos, junto con muchos profesionales de prestigio y muy conocidos, como podrá comprobar quien lea detalladamente la lista de todas las escalas de la Sanidad de entonces, solamente por el criterio de alguien que los incluyó, sin juicio, ni expediente, en la lista de “Desafectos al régimen” (ver Gaceta de Madrid nº 229 del 16-8-1936 (1).pdf y Gaceta de Madrid nº 229 del 16-8-1936 (2)) Durante la guerra tuvo que refugiase con su hijo en Andalucia donde estuvo hasta el fin de la misma.. Después de la guerra en Noviembre de 1939 fue reintegrada a su puesto con todos los derechos (ver comunicación de reingreso.pdf) , destinada como Instructora Visitadora de Sanidad para vacunar a todos los niños de Vallecas (Pozo de San Raimundo) donde era muy querida y respetada. En octubre de 1942 junto a su amiga Mercedes Milá que era Inspectora General de las enfermeras Militares (cuerpo voluntario de Sanidad Militar) (ver foto con algunas compañeras.pdf) fué con la División Azul al hospital de Köenisberg (ver permiso para ir a Rusia.pdf)donde trabajó como supervisora de las enfermeras españolas hasta la fecha de regreso Mayo del 1943, que sobrevino por su estado de salud a consecuencia de los trabajos asumidos en dicho hospital (ver certificado de estancia en Rusia.pdf). Cuando se recuperó, se reintegro a su puesto como Instructora de Sanidad donde permaneció hasta que se retiró. Yo he visto sus cuadernos de anotaciones de las visitas que hacia, donde registraba las deficiencias de salubridad de las casas que visitaba, donde ella misma hacia un croquis de las habitaciones y la disposición de la ventanas, iluminación, higiene, aseos, fregaderos etc.., indicando las dificultades de aquella gente, que no tenia por no tener, ni agua corriente, ni luz eléctrica. En el indicaba los consejos que daba para mejorar sus condiciones higiénicas. Lo que siento es no poder aportar una muestra porque por ahora no lo he encontrado entre todos los papeles de que dispongo. Ahora con el paso de los años he comprendido muchas cosas de las que me decía, y entre ellos una que me parece de gran importancia cuando cayó enferma con un ACV, que no era muy grave pero que la llevó a la muerte, porque aunque yo le insistía diciéndole que comiera e intentara salir del decaimiento que le produjo, ella me dijo “Elvira tu no comprendes” y efectivamente no he comprendido hasta hace poco, que por mucho que yo me empeñara en sacarla adelante ella ya quería irse (tenia 86 años). De ahí me viene el respeto que tengo por el enfermo que se rinde a su dolor, que ya no tiene ganas de luchar, aunque lo intente todo por ‘’evitar que se rinda”.
Elvira Núñez García Enfermera Comunitaria |
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