» Las enfermeras y la salud en el Siglo XXI

Artículo publicado en el Diario Sur de Málaga
de Eugenio Contreras Fernández,
Presidente de la Asociación Andaluza
de Enfermería Comunitaria

EN 1978 la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró la Conferencia de Alma Ata, que fue un revulsivo contra las desigualdades y sectores de la población y de hecho ha sido el origen de las reformas de Atención Primaria de Salud (APS) en muchos países. El modelo de APS incluye conceptos de Educación para la Salud (EpS), promoción y prevención de la salud, participación comunitaria, solidaridad, trabajo en equipo multidisciplinar, cooperación multisectorial, etc. En 1998 la OMS celebra su 51ª Asamblea y realiza una declaración mundial de salud a modo de ‘carta’ e introduce términos que podrían parecer obsoletos u olvidados como: dignidad, equidad, solidaridad, justicia social, etc, con el fin de reducir las desigualdades sociales y económicas y asegurar la accesibilidad de todos a unos servicios de salud, e indica que «la situación sanitaria mundial exige que se lleve a efecto la política de Salud para todos en el siglo XXI (SALUD 21)», este es el nuevo marco político de salud para todos los países de la Región Europea de la OMS, como bien indica el Dr. J.E. Asvall Director Regional para Europa de la OMS.

El Plan Andaluz de Calidad es básicamente la aplicación para Andalucía de SALUD 21 y es que SALUD 21 proporciona a los estados y regiones europeas los elementos para hacer frente a los desafíos de mejora de la salud, recogiendo las cuatro estrategias que tratan de garantizar la sostenibilidad científica, económica, social y política para su implantación:

1. Estrategias multidisciplinares.

2. Programas e inversiones orientadas a los resultados obtenidos.

3. APS integrada y orientada a la familia y a la comunidad.

4. Un proceso sanitario participativo, que promueva la toma de decisiones, la aplicación y la responsabilidad conjuntas.

El desarrollar con cierto éxito estas estrategias conlleva la necesidad de un Sector Sanitario más integrado, con especial énfasis en la Asistencia Primaria Sanitaria (APS).

Hasta ahora, en el entorno de nuestro Sistema Sanitario Público, directa o indirectamente se está poniendo demasiado énfasis en la atención de carácter curativo, es decir, nos encontramos con un modelo de atención demasiado medicalizado, el cual no es capaz de dar respuestas a las demandas y necesidades que requiere nuestra Sociedad. La presión asistencial que soportan los centros de salud es uno de los principales problemas que se presenta en la misma, lo que hace necesario promover decisiones que vayan en la línea, más que de administrar, de gestionar la demanda. La importancia de buscar estas soluciones radica en que la propia presión asistencial es un elemento determinante para la calidad de la atención y la satisfacción del ciudadano; diversos estudios recogen el perfil tipo de los pacientes que son atendidos por los médicos en las consultas de APS en: ancianos (25-50%), enfermos crónicos (22-50%), hiperfrecuentadores (10%), polimedicados (6%).

Los actuales patrones epidemiológicos: predominio actual de las enfermedades crónicas (diabetes, cardiovasculares, EPOC, etc) sobre las agudas y los cambios socio-demográficos (progresivo envejecimiento de la población, aumento de las personas dependientes, mayores expectativas de vida, nuevos fenómenos de inmigración, etc) están produciendo en la sociedad y en sus necesidades de cuidados tanto un aumento en la demanda como en la calidad de los mismos, los cuales podrían y deberían ser atendidos por uno de los principales proveedores de salud: las enfermeras comunitarias o de APS, también a ser llamadas de familia, las cuales están capacitadas, desde su competencia profesional, para dar respuestas a muchos de los problemas que actualmente demanda la Sociedad y los ciudadanos en los centros de atención primaria.

La OMS a través de su, hasta el pasado año, responsable en temas de Enfermería la Sra. Ainna Fawcett-Henesy, actualmente Directora General de Política Sanitaria para la Región Europea, indica que en el núcleo del Sistema Sanitario debe estar una enfermera de salud familiar (comunitaria), que asesore ampliamente en materia de: hábitos de vida, asistencia familiar y servicios de atención domiciliaria. La enfermera comunitaria con una buena formación, es sin duda un profesional clave de la APS: ayuda a personas y familias a hacer frente a enfermedades y a las discapacidades crónicas, proporcionan asesoramiento sobre estilos de vida y factores de riesgo ligados a los comportamientos, así como ayuda a las familias en cuestiones relacionadas con la salud. Por último refiere la importancia de potenciar las enfermeras de familia e indica que deberán visitar a las familias en sus domicilios, así como en el seguimiento de las patologías crónicas. La innovación en la gestión de los cuidados es una necesidad inaplazable en el Sistema de Salud y es que se debe conjugar la universalización de la APS con la necesidad de administrar con eficiencia unos recursos pasivos en la producción, pero muy activos en las necesidades de ser protegidos.

La Atención Sanitaria integrada debe ser proporcionada por un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios. Es importante reconocer que cada profesional tiene su ámbito de competencia propio y que debe trabajar con los demás sobre la base del respeto mutuo por los conocimientos especializados de cada uno.

La Enfermería de APS fue protagonista inicial y fundamental de la reforma sanitaria, allá por la década de los ochenta (bajo la filosofía de Alma Ata), pasó del entusiasmo a la ‘desmotivación’ y a la ‘desmovilización’ en la década de los noventa (quizás promovido por la propia cultura organizativa del sistema). Actualmente desde la propia enfermería hay un movimiento emergente y con fuerza ante los acontecimientos que se avecinan (en la línea de SALUD 21): Gestión en los cuidados, atención domiciliaria y orientación de la APS hacia la familia y la comunidad.

Y como dijo Fons Dekkers, representante de la Federación de Pacientes y Organizaciones de Consumidores de Holanda ‘el ideal es que las enfermeras no trabajen a las ordenes de un médico, sino que ambos sean cabezas visibles de un equipo’; dejemos que la Enfermería tenga capacidad de gestionar directa y ‘libremente’ los cuidados enfermeros, de manera integral y coordinada dentro de un equipo multidisciplinar con la mejor calidad y eficiencia posible, por el bien de los propios ciudadanos que componen la Sociedad de nuestro entorno.

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