La Atención Primaria de Salud ha tenido en nuestro país una evolución muy relevante en los últimos 25 años de tal forma que gracias al trabajo del conjunto de sus profesionales, los servicios sanitarios hoy pueden ofrecer respuestas muy válidas a numerosos problemas de salud de los ciudadanos.
En este sentido una parte relevante de los avances conseguidos tiene su fundamento en la importante aportación de la enfermería que ha sido capaz de presentarse a la sociedad como una profesión preparada para atender con gran calidad sus necesidades de cuidados.
Este papel está reconocido desde la propia Organización Mundial de la Salud la cual define que “La misión de la enfermería en la sociedad es ayudar a los individuos, familias y grupos a determinar y conseguir su potencial físico, mental y social, realizándolo dentro del contexto en que viven y trabajan” y para ello, los profesionales de enfermería están dotados de una capacitación profesional y técnica de primer nivel.
Ya en 1987 el Real Decreto 992/1987, recoge la Especialidad en Enfermería de Salud Familiar y Comunitaria así como los elementos que la forman siendo aceptada de forma amplia la importancia que tiene dicha formación para desarrollar las competencias necesarias, dirigidas a adecuar los servicios a las necesidades que presenta la población y a avanzar en la orientación de los servicios de salud hacia la prevención, la promoción y la participación.
Los cambios demográficos, sociales y económicos que se han ido produciendo en la sociedad, han generando nuevas maneras de adaptación al medio, lo que ha implicado un proceso de cambio de los problemas de salud entre los que cabe destacar, los problemas de salud del tipo de:
los producidos por las alteraciones del comportamiento causadas por el estrés
las alteraciones nutricionales por defecto o exceso
las alteraciones degenerativas relacionadas con la edad avanzada
la gran incidencia de la enfermedad infecciosa producida por el VIH y algunos procesos infecciosos que, habiendo disminuido, hoy están aumentando como es el caso de la tuberculosis
los accidentes de tráfico y sus secuelas
los problemas de salud relacionados con los malos tratos y los que conlleva el desarraigo o
el rechazo de la población inmigrante sin recursos
Debido a la complejidad de estas patologías, se acepta en la actualidad que para conocer un problema de salud es fundamental estudiarlo en el medio en que se ha desarrollado y su evolución en el tiempo ya que esta aproximación es la que permitirá encontrar los mecanismos de prevención y de promoción de la salud más adecuados.
Para ello, es necesario conocer el entorno y evolución de aquellas personas que sufren dicho problema: en todo lo relacionado con la percepción personal que tenga de su salud; los comportamientos relacionados con el autocuidado y hábitos alimenticios que sigue; sus hábitos de sueño-descanso; las condiciones higiénicas que le rodean; la actividad-ejercicio que realiza; los patrones culturales; hábitos y condiciones sociales; así como el entorno profesional, escolar y familiar que le rodean, etc., etc. Todos estos factores pueden ser determinantes también en el proceso de determinar sus causas, interpretar los síntomas y signos o lograr el seguimiento de un tratamiento, así como el aprendizaje de un correcto autocuidado cuando ello es necesario.
Así, la Atención Primaria de Salud y los equipos sanitarios que en ella desarrollan su actividad profesional, han de afrontar una situación que se caracteriza por un importante envejecimiento de la población y aumento de las enfermedades crónicas y discapacidades, así como cambios y necesidades de apoyo al cuidador que soporta la carga de la atención a estos pacientes.
Y en estas tareas, la enfermería viene desarrollando una actividad esencial para dar soporte y respuesta a las nuevas necesidades actuales.
Los profesionales de enfermería en Atención Primaria asumen mayor responsabilidad ante determinados problemas y grupos de población y se encargan de la gestión de cuidados recogiendo información específica sobre las necesidades de los usuarios, identificando los problemas, diseñando un plan de intervención específico y coordinandose sus intervenciones con las de los distintos profesionales del equipo y los de otros niveles asistenciales, además de los familiares.
Esto supone la aparición de un nuevo reto profesional que requiere el impulso de estrategias formativas para avanzar en la especialización en determinadas áreas de conocimiento como requisito indispensable para el desarrollo profesional de la enfermería.
En este contexto, desde que en mayo de 2001 se constituye la Federación de Sociedades Científicas de Enfermería (FESCE), una de las líneas de actuación de esta entidad profesional es la reiteración de argumentos sobre la justificación de la Especialidad de Enfermería de Salud Familiar y Comunitaria habiendo mostrado el Gobierno una nula atención práctica a esta importante reivindicación profesional a pesar de que la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, en abril de 2002, aprobó una Proposición no de Ley instando al Gobierno al desarrollo definitivo de las Especialidades de Enfermería creadas por Real Decreto 990/1987.
Este planteamiento ha sido ignorado a pesar de estar ampliamente aceptado que la especialidad en Enfermería de Salud Familiar y Comunitaria supondría grandes beneficios, tanto para el sistema de salud como para la sociedad al permitir una respuesta profesional sistemática, integral y holista de todos los aspectos que influyen en la salud y el bienestar de las personas.
Dada la importante demanda profesional al respecto y los importantes beneficios que para los pacientes pueden obtenerse, el Grupo Parlamentario Socialista insta al Gobierno a:
Desarrollar urgentemente la regulación del procedimiento para la obtención de la Especialidad de Enfermería en Salud Familiar y Comunitaria así como el programa formativo correspondiente.