Introducción
La presente comunicación recoge una experiencia profesional, vivida durante el proceso de atención enfermera a un joven de 22 años, inmovilizado en cama como consecuencia de un accidente de tráfico. La exposición abarca desde la primera visita domiciliaria en la que se inicio la valoración integral del caso, los pasos dados en la gestión de los cuidados, que tanto el joven como su madre, cuidadora principal, necesitan, y la positiva evolución que día a día se esta poniendo de manifiesto.
Objetivos
Dar a conocer:
La capacidad resolutiva y valor añadido, que entraña la nueva figura de la Enfermera Comunitaria de Enlace
La eficacia de recursos, hasta ahora infrautilizados, en la atención domiciliaria.
Gestión del cuidado:
En la 1ª entrevista se detecta grandes carencias en la atención de cuidados, dado que su enfermera de familia, no tenia acceso a determinados recursos facilitadores de los mismos.
El paciente, que presenta un trastorno perceptivo-cognitivo y hemiplejia derecha, permanece en cama casi todo el día y no sale de la casa. Tras una detallada valoración de la situación, en la que se utilizo, para el paciente el índice de Barthel, con resultado 0; para la cuidadora principal el cuestionario de Zarit; y para ambos, los patrones funcionales, se definen como diagnósticos enfermeros: Riesgo de traumatismo y Deterioro de la integridad cutánea para el paciente y Riesgo de afrontamiento familiar comprometido, en el caso de la cuidadora principal. En función de los diagnósticos nos planteamos los objetivos a conseguir (Criterios de Resultados Esperados), en base a los cuales, establecemos las intervenciones consecuentes (estimulación relacional-comunicativa-cooperativa…), movilizando para su ejecución, los recursos oportunos (silla de ruedas y grúa entre otros).
Resultados
Tras dos meses desde el primer coctacto, se han conseguido algunas mejoras respecto a la situación inicial: La cuidadora principal se siente más relajada, segura y apoyada.
Su hijo se comunica y vocaliza mejor, elabora frases con más sentido, colabora más en todo y ha adquirido mayor flexibilidad en los movimientos corporales. Sale diariamente a recibir terapia rehabilitadora.
Hay otras mejoras que resulta imposible reflejar aquí.
Conclusiones
La resolución, aunque solo sea en parte, de casos tan dramáticos como el expuesto, contribuyen ante todo, a elevar el nivel de calidad de vida de las personas que al sufrirlo, necesitan de nuestra especifica aportación.
Son muchos los cuidados y apoyos que podemos brindar, y en ocasiones, con menor esfuerzo y más facilidad de lo que en un principio podríamos pensar.
Tal vez tengamos que ampliar el ámbito de atención, incluyendo en el, detalles que para nosotros pueden ser banales, pero de gran influencia en el bienestar de nuestros pacientes.