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ESTANDARES DE CALIDAD ENFERMEROS PARA LA SEGURIDAD DEL PACIENTE.Proyecto SENECA

Juan José Jurado Balbuena

La seguridad de los pacientes hospitalizados

Dirección del Proyecto
Emilio Ignacio García
José Rodríguez Escobar
Investigadores
José Almenara Barrios, Elena Altarribas Bolsa, Carmen Luisa Díaz Álvarez, Gema Escobar Aguilar, Lena Ferrús Estopà, Rosa Garcés García, César García Pérez, Ángela Garrido Bartolomé, José Miguel González Ruiz, Mª Jesús González Sánchez, Rosa González Gutiérrez-Solana, Juan José Jurado Balbuena, Francisco J. Lozano Olea, María Teresa Moreno Casbas, Francisco Moreno Del Nido, Antonio Pineda Soriano, Socorro Novo López, Antonio Ruiz Hontangas, Tomás Sebastián Viana, Carmen Silvestre Busto, Javier Terol Fernández, Eva López Bienvenido.

Es obvio que la seguridad clínica es uno de los principales componentes de la calidad asistencial. La complejidad creciente de los sistemas sanitarios y por ende de la práctica clínica ha pasado de abordajes simples, poco efectivos y relativamente seguros a un panorama actual donde la asistencia es muy complicada, efectiva pero potencialmente peligrosa.

En el ámbito español se llevó a cabo en 2005 el Estudio Nacional sobre los efectos adversos ligados a la hospitalización (ENEAS) con el apoyo del Ministerio de Sanidad y Consumo. Los resultados de dicho estudio establecieron que la incidencia de pacientes con efectos adversos relacionados con la asistencia sanitaria en hospitales fue del 8.4%.

Del análisis del estudio anterior se pueden extraer diversas conclusiones. La primera, es que estamos ante un problema importante, de gran calado y que requiere un gran esfuerzo para identificar qué abordajes son los más seguros, aplicarlos cuando verdaderamente se precisen, de manera correcta y sin errores. La segunda gran conclusión es que aunque la reducción de efectos adversos requiere un abordaje organizacional y multidisciplinar, los profesionales de enfermería, dados los tipos de EA evitables (errores en la medicación, lesiones por presión, flebitis, falta de información del paciente, infecciones nosocomiales, etc.), desempeñan un papel importante en los resultados de salud que se obtienen de la asistencia sanitaria y por tanto están muy implicados en la seguridad del paciente.

Dado que los estudios establecen la importancia de la organización de los servicios de prestación de cuidados en los resultados de los pacientes, los investigadores confeccionamos y validamos un modelo de seguridad en los cuidados basado en los criterios del modelo EFQM.

Los objetivos del mismo fueron:

  1. Diseñar un modelo de calidad de cuidados para la seguridad del paciente en los hospitales (SENECA 100) basado en el modelo EFQM.
  2. Evaluar la validez, fiabilidad y viabilidad del modelo de calidad de cuidados para la seguridad del paciente en los hospitales (SENECA 100).
  3. Conocer el grado de cumplimiento de los estándares del modelo de calidad de cuidados para la seguridad del paciente (SENECA 100) en una muestra representativa de hospitales del SNS.
  4. Identificar las principales situaciones de riesgo y las prácticas de enfermería que mejoran la seguridad del paciente.
  5. Analizar si una práctica de cuidados basada en niveles de calidad según el modelo validado aumenta la seguridad de los pacientes hospitalizados.

Para conseguir estos objetivos en primer instancia y tras la revisión sistemática de la literatura científica, se realizó un estudio basado en técnicas de investigación cualitativa, con la participación de diferentes profesionales, gestores y pacientes, buscando consenso sobre los estándares/indicadores de seguridad de pacientes más representativos en relación con los cuidados, tomando como base los 9 elementos del modelo EFQM.

De esta forma se estableció el modelo definitivo de calidad de cuidados para la seguridad del paciente en los hospitales que como hemos comentado anteriormente denominamos Modelo SENECA 100

Se realizó el pilotaje y la validación del modelo aplicándolo en cinco hospitales del Sistema Nacional de Salud.

Con el modelo definitivo se pasó a la tercera fase del estudio que consistió en aplicarlo en 33 hospitales del Estado Español.

De toda esta experiencia se pueden extraer algunas conclusiones:

  1. El modelo identifica multitud de situaciones relacionadas con la seguridad del paciente que podrían ser consideradas deficitarias o susceptibles de mejora, por lo tanto es posible afirmar que nos encontramos ante una herramienta de enorme utilidad.
  2. Se pone de manifiesto en el estudio, que la formación, disponer de canales y sistema de comunicación y notificación, disponer de objetivos de seguridad y participar en ellos, obtener reconocimiento por su labor, fomentar la investigación en temas de seguridad y disponer de mobiliario adecuado, mejora la percepción de seguridad que los profesionales tienen sobre los pacientes.
  3. La percepción de los pacientes sobre la seguridad de los cuidados en el hospital obtiene muy buenos resultados.
  4. El indicador que hace referencia a pacientes que desarrollan eventos adversos relacionados con los cuidados nos informa que prácticamente uno de cada diez pacientes ingresados desarrollan algún evento adverso.
  5. Los pacientes manifiestan en una proporción muy alta que sufren dolor durante sus estancias en los hospitales. Este aspecto debe llevar a los profesionales a una profunda reflexión sobre como se está abordando esta problemática en los centros.
  6. Se identifican oportunidades de mejora en los resultados de los indicadores de lesiones por presión, infecciones nosocomiales, flebitis postcateterización, caídas de los pacientes y las suspensiones de intervenciones quirúrgicas y de pruebas diagnósticas programadas

En definitiva y a modo de conclusión final este modelo permite identificar y vehiculizar los esfuerzos que las organizaciones y los profesionales que cuidan a los pacientes, deben hacer en el difícil camino de garantizar su seguridad.
En consonancia con los objetivos de este proyecto, se ha diseñado un modelo de calidad de cuidados para la seguridad del paciente en los hospitales. Se ha realizado con éxito la evaluación de su validez, fiabilidad, viabilidad y utilidad. Igualmente, se han expuestos los resultados de haber evaluado con el modelo 33 hospitales del sistema nacional de salud, lo cual ha permitido identificar las principales situaciones de riesgo relacionadas con los cuidados de los pacientes. Dentro de las limitaciones de un estudio descriptivo, los resultados apuntan en la dirección de que una práctica de cuidados basada en niveles de calidad según el modelo validado, aumenta la seguridad de los pacientes hospitalizados y mejora sus resultados.

Queda abierta la posibilidad de profundizar en líneas de investigación, en el sentido del trabajo que hemos desarrollado, que puedan demostrar exhaustivamente la relación entre aptitudes y actitud en la gestión y los resultados en seguridad en los pacientes. En este sentido también es necesario profundizar en las herramientas de registros de datos y en estrategias para aumentar la motivación de los profesionales en estos temas.

No queremos terminar este informe sin comentar, que es cierto que el modelo identifica multitud de sucesos, eventos adversos y problemas que se han detectados en los pacientes y que puede dejar la sensación de que los profesionales no están realizando una labor encomiable tanto desde el punto de vista profesional como humano. Nada más lejos de nuestro pensamiento. El objetivo fundamental que nos ha guiado, ha sido poner el modelo y sus resultados a disposición de los profesionales y los líderes sanitarios, para que lo puedan utilizar como herramienta y orientación en el desarrollo de su importante tarea. Nos alejamos, por tanto, de posiciones derrotistas y fines fiscalizadores. Esta herramienta solo persigue ayudar a los profesionales en el difícil camino de la mejora de la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes.

Además, en un futuro podría servir para la comparación entre los distintos centros sanitarios. Anímanos a los responsables sanitarios, a los directivos de los centros sanitarios y a sus profesionales a utilizar el modelo, a situarlo como una herramienta de trabajo fundamental para la identificación de situaciones donde sin duda la seguridad del paciente puede verse mejorada